
La Ciudad Blanca, llamada así porque sus construcciones están hechas de sillar -ceniza blanca y petrificada, emanada del volcán Chachani-, es muestra de un mestizaje italiano, español y andino. Pero su naturaleza acogedora radica en la frase quechua "ari quepay" (sí, quédense), que fuera la respuesta del inca Mayta Capac a sus guerreros, cuando éstos le solicitaron hacer un alto en este paraje hermoso.
